En todas las ciudades de la Argentina se conmemora la Semana Mundial por un Parto Respetado, un derecho humano que se “fundamenta en la valoración del mundo afectivo-emocional de las personas, la consideración de los deseos y necesidades de sus principales protagonistas: las mujeres. Prioriza la libertad de las mismas y/o de sus parejas para tomar decisiones sobre dónde, cómo y con quién parir, reconociendo en la mujer, padre e hijas/os a los verdaderos protagonistas de u no de los momentos más conmovedores de su historia.”
La Municipalidad de Rosario sancionó en el año 2008 la Ordenanza municipal Nº 8333 que adhiere a la Ley nacional de Parto Humanizado y en la cual, declara la Semana Mundial en Rosario, estableciendo la realización de diversas actividades tendientes a difundir y promover este derecho en la población.
En este sentido, desde el área de la Mujer municipal, quienes coordinan las políticas de género para adolescentes, sostienen que la resolución “adhiere a la ley nacional de parto humanizado. Nosotros respondemos a un marco municipal, donde en la ciudad de Rosario se conmemora y se trabaja el día de Parto Respetado.” Y en ese marco, en las actividades de este año participaron las autoridades de las maternidades médicos obstetras, neonatólogos, enfermeras, como así también, talleres con madres adolescentes y sus familias.
La población con la cual trabajan desde el programa de políticas de género para adolescentes es, en general, muy vulnerable, en su mayoría, jóvenes de áreas marginadas. Es por ello que se trabaja particularmente a través de talleres en los distritos municipales, con el objetivo de sensibilizar y hacer conocer cuáles son nuestros derechos como madres al momento de parir y, al mismo tiempo, cuáles son las obligaciones de los efectores de salud.
“Nuestra tarea es enfatizar de que la institución tiene que estar muy preparada y, en primer lugar, respetar la dignidad humana. El nacimiento de un niño es un hecho feliz para la familia y no tiene por qué la institución desvirtuar eso a partir de un maltrato, por ejemplo, que puede ser conciente o inconciente, que puede ser histórico de la institución o no. La ley permite y promueve la posibilidad de que nuestras chicas pueda elegir quién las va acompañar en el momento del parto y las maternidades tienen que permitir el ingreso de esa persona que acompaña.”
Algunas de las acciones que desarrollan tiene que ver con asistir a los hospitales para que las chicas “puedan visitar la sala de parto, la sala de neonatología, ir conociendo lugar. El trabajo desde el Área de la mujer es que no se convierta la maternidad en algo doloroso. Estas son etapas que mejoran su calidad de vida, pero el objetivo final es la construcción de ellas como mujeres, como personas. Intentamos que ellas se sigan concibiendo como mujeres después del parto”.
Frente a la pregunta acerca de la existencia de maltratos en los efectores de salud, los integrantes del Programa de Políticas de Género admiten que, a partir de una encuesta que realizaron a jóvenes que ya habían tenido sus bebes, “los resultados marcan que sus derechos fueron vulnerados, que habían sido maltratadas en algún momento de su embarazo.”
Actividades
“Trabajamos con los talleres antes de la Semana del Parto Respetado. También hicimos una caminata para escuchar las voces de las adolescentes”, cuenta Lucrecia Donoso.
“Además tenemos otra instancia de auto cuidado que son talleres en el gimnasio y en el agua. Creemos que las mujeres tenemos que tener, en el momento de parir, una participación activa en el mismo, porque, de otra forma, el protagonismo se lo llevan los médicos. El parto es un acontecimiento propio de esa persona o de esa pareja. Es el momento más pleno de vida y de salud. Por ello, trabajamos mucho para lograr la autoestima y confianza en sí misma para lograr una posesión y una convicción acerca de sus derechos como mujeres. Las vamos capacitando en nuestros talleres para que puedan hacer valer sus derechos en cada momento.”
Desde el Área de la Mujer coinciden y afirman que todo derecho desconocido es un derecho fácilmente vulnerado. Por esto, además de trabajar conjuntamente con las madres adolescentes, también se articulan acciones con las maternidades de salud pública con el objetivo de conocer qué acciones se deberían hacer en estos lugares para que estos derechos sean garantizados. En este sentido, el hecho, por ejemplo, que las mujeres sean llamadas por su nombre en las maternidades ya es un cambio importante. “Hemos visto que ellas tienen mucho miedo al momento de parir y hemos trabajado al interior de las maternidades sobre esto. Se vulneran derechos tan simples y tan cotidianos como el parto, que pasan desapercibidos. Y esto hay que trabajarlo. En Rosario, hay una gran disposición de las instituciones públicas.”
En relación a la caminata que se llevó a cabo durante la Semana del Parto Respetado, remarcan que el impacto visual fue muy significativo. El objetivo fue instalar el debate en toda la población. Hacer visible este derecho que todos y todas tenemos.
Si estás embarazada tenés derecho:
- Un trato digno y respetuoso, de un modo individual y personalizado
- Que se tengan en consideración tus pautas culturales
- Que se considere el derecho a expresar tus emociones
- A ser considerada, en tu situación respecto del proceso de nacimiento, como persona sana.
- A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas de manera de poder decidir libremente , así como a ser informada sobre la evolución de tu parto, el estado de tu hijo/a y a que se te haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales
- A recibir información sobre los cuidados de ti misma y de tu hijo/a
- A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación, salvo consentimiento manifestado por escrito.
- Al parto natural, respetando tus tiempos biológicos y psicológicos y los de tu hija/o, evitando prácticas abusivas e invasivas.
- A ser acompañada por una persona de tu confianza durante el trabajo de pre-parto, parto y post-parto.
- A tener a tu lado a tu hija/o durante el tiempo de permanencia en el establecimiento sanitario.
- A qué el padre del bebé y/o compañero/a de la mujer reciba adecuado asesoramiento sobre los cuidados del niño/a para su crecimiento y desarrollo.
- A una atención prenatal adecuada.




