Artículo - Derecho y deber de confidencialidad: desafíos para el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos en América Latina
Por Mercedes Cavallo
El secreto médico es uno de los principios más antiguos que rigen la práctica médica. El juramento hipocrático señala:
"Guardaré secreto acerca de lo que oiga o vea en la sociedad y no sea preciso que se divulgue, sea o no del dominio de mi profesión, considerando como un deber el ser discreto en semejantes casos."
La obligación de guardar secreto profesional no se encuentra sólo en el ámbito de la medicina. Los ministros de un culto admitido, abogados, procuradores, escribanos y, en determinadas circunstancias, los militares y funcionarios públicos también están amparados por el secreto sobre los hechos que hubieren llegado a su conocimiento en razón del propio estado, oficio o profesión.2 Sin embargo, el respeto por la confidencialidad adquiere excepcional relevancia cuando se trata de servicios de salud.